
Durante siglos el hombre ha estado esclavizado en sus mundos físico, emocional y mental, y los ha usado para su disfrute y goce personales. Pero cuando empieza a hacer meditación oculta, entra en un nuevo nivel de consciencia. Gradualmente empieza a comprender que es parte de un TODO, que el efecto de sus acciones en los tres niveles no sólo condiciona su vida sino también las vidas de los demás, que todo movimiento para trascenderse ayuda también a la elevación de los demás, que cada movimiento no inteligente crea largas cadenas de obstáculos para él y para los demás. Después averigua que la ley máxima es la Ley de Síntesis. Una vez que comprende estos hechos, en él despierta y se desarrolla el sentido de la responsabilidad. Realmente, el sentido de la responsabilidad entra en la existencia del Alma o Ángel Solar y vuelve iluminada con el intelecto, con el amor, y con la voluntad del Maestro Interno. En esta etapa no es más esclavo de las fuerzas centrípetas de la naturaleza (que lo llevan hacia lo externo) sino que se convierte en radiactiva y en una energía centrífuga (que lo llevan a interiorizarse, a buscar lo real).
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