
La luna ha influido en las vidas de los seres humanos desde el principio de los tiempos. La mitología de las distintas culturas la han venerado como Diosa Madre, la deidad que expresaba el aspecto femenino de todas las cosas en sus distintas formas a través de las fases lunares: la luna llena simboliza a la madre, la luna creciente a la doncella, la luna menguante a la anciana.
Los calendarios primitivos eran lunares, este pequeño satélite era tan importante que de él se valía el ser humano para situarse en el tiempo; los meses se contaban por ciclos lunares completos, que iban de Luna Nueva a Luna Nueva y que duraban 29,5 días.
Su influencia se ha venido observando desde la Antigüedad, influencia no solo sobre la naturaleza sino también sobre las personas. La Luna influye en las masas oceánicas, las mareas y el agua en general; si tenemos en cuenta que el ser humano está compuesto de agua en más de un 85%, sería lógico pensar que también nos encontramos bajo su influencia.
Los calendarios primitivos eran lunares, este pequeño satélite era tan importante que de él se valía el ser humano para situarse en el tiempo; los meses se contaban por ciclos lunares completos, que iban de Luna Nueva a Luna Nueva y que duraban 29,5 días.
Su influencia se ha venido observando desde la Antigüedad, influencia no solo sobre la naturaleza sino también sobre las personas. La Luna influye en las masas oceánicas, las mareas y el agua en general; si tenemos en cuenta que el ser humano está compuesto de agua en más de un 85%, sería lógico pensar que también nos encontramos bajo su influencia.

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