martes, 25 de septiembre de 2012

TODO ES ENERGíA.



TODO ES ENERGÍA.






Cuando emitimos un pensamiento, un sentimiento o hablamos se desprende de nosotros una masa de energía. Esto es perfectamente comprobable, ya que, mediante máquinas muy sensibles se pueden fotografiar.
Todo está compuesto por átomos. El átomo tiene cargas positivas y negativas. Esto produce en él un movimiento oscilatorio, una vibración.

La energía tiene color, sonido y vibración.

La energía más lenta es negativa y oscura

Si analizamos una emisión de odio y otra de amor nos encontramos con que las dos masas de energía son iguales, sólo tienen diferente vibración, el odio es lento y el amor es rápido.


Teniendo en cuenta que las dos energías son iguales; si logramos aumentar la velocidad de la energía calificada como odio, la estaríamos haciendo pasar por diferentes estados hasta polarizarla hacia lo positivo y transformarla en amor.


Supongamos que nosotros somos una masa de energía que está en la mitad de su camino de evolución.

De acuerdo a la escala imaginaria estaríamos vibrando naturalmente a 500 movimientos por minuto, entonces todo lo que se desprende de nosotros debe tener una velocidad acorde con la velocidad de quien emerge.
Por lo tanto, se supone que todo lo que se desprende de nosotros tiene una velocidad media, pero como tenemos patrones mentales negativos, (es decir, más lentos) actuamos en nuestra velocidad natural hasta que alguien nos moviliza un patrón mental.

Cuando emitimos un pensamiento se desprende de nosotros una masa de energía que tiene una calificación, la que nosotros le dimos. Se dirige hacia donde nosotros la enviamos uniéndose por principio de ATRACCIóN con energía igualmente calificada y más allá del hecho de que pueda afectar a los demás o no, siempre, siempre esta energía por Ley de Causa y Efecto vuelve a nosotros. Y cuando vuelve trae todo el caudal energético necesario para que se cumpla lo que pensamos.







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