martes, 18 de septiembre de 2012

MEDITACIÓN








Cuando el alma vuelve sus ojos al cuerpo, solo debería tomar en consideración lo que el cuerpo le puede revelar. Entonces parecería como si en la naturaleza estuvieran activas esas leyes que arrastran substancias y fuerzas en un proceso de cambio continuo.
Es imposible imaginarse que esta indiferencia del mundo exterior con respecto al cuerpo humano empiece solamente en el momento de la muerte y no hubiera existido durante la vida.
El alma adquiere experiencia de si misma por medio del cuerpo, pero el cuerpo vive en, con y por medio del mundo externo y no concede mayor importancia a los fenómenos psíquicos que a los del mundo exterior.

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