La práctica del Tai Chi Chuan, nos enseña a saber cuando avanzar y cuando retroceder, nos mantiene en un estado de alerta continuamente.
Nuestra reacción natural es siempre devolver el empujón encontrando solo desconcierto, insatisfacción, enojo y frustración queriendo luchar contra barreras inamovibles y tomando caminos demasiado enredados solo para gastar energía sin tener resultados deseados, la práctica de Tai Chi Chuan nos mantiene en una calma natural y sin prejuicios para darle el paso a alguien; saber transmutar es transitar el tao, entonces debemos vivir con él, no siendo sumisos, pero amables, con respeto y sobre todo con energía. La práctica constante nos conduce a mayor calidad de vida, a un estado saludable en su totalidad como seres humanos, al trabajo y desarrollo de ambos hemisferios cerebrales, potenciando nuestros reflejos y habilidades físicas. La practica del Tai Chi Chuan no excluye a ningún ser humano no importa que tenga limitaciones físicas y/o mentales, pues es terapéutico.
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