miércoles, 13 de noviembre de 2013
MEDITACIÓN ZEN
La meditación zen es un trastorno. ¿Tenéis necesidad de ser trastornados? ¿Estaréis a la altura de vuestra audacia?.
La meditación es una experiencia total. Pone en juego a la vez el cuerpo, la respiración y la mente. Fundamentalmente, no hay más que tres puntos de los que acordarse durante el aprendizaje de la meditación; tenéis que estar estables, tenéis que estar tónicos, tenéis que sentiros cómodos.
Al principio tendréis problemas con la estabilidad interior, con la tonicidad, hasta que os sintáis cómodos. Estar cómodo ciertamente contiene una dimensión física, sin obstáculo el cuerpo vive completamente la meditación. Pero estar cómodo comporta igualmente una dimensión psicológica, la confianza. Confiad en vosotros mismos.
Con el transcurrir de las meditaciones, las perturbaciones se van a ir calmando. Vais a sentiros tranquilos, apaciguados. Pero este no es el fin de la meditación, al contrario no es mas que su primera etapa. La puerta de entrada. A partir de esta calma, enseguida os hará falta ir mas lejos, dar un salto a lo desconocido. Existen diferentes técnicas para calmar el espíritu, mas par dar este salto, veréis que fundamentalmente no existe ningún método.
Tres golpes de campana marcan el comienzo de la meditación, dos su final. No hay nada entre estos dos momento, ningún ruido, nadie que os observe, nadie que os hable. Esta es la forma tradicional del zen. Solamente tu contigo mismo y, en alguna parte, lo desconocido.
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