
Son sesiones nocturnas, a oscuras, en las que luego de haber ingerido la planta, el maestro quien dirige la sesión va a cantar sus Icaros, sus cantos curativos que guían los efectos de la ayahuasca, conocido como mareación.
El aprendiz entrará en un proceso de mareación en el que seguirá trabajando y metabolizando sus aspectos personales para ir limpiándose y curándose.
A través de los icaros del maestro, será llevado al mundo de las plantas maestras, de los grandes maestros, de la medicina, de la cosmovisión amazónica, podrá conocer el uso terapéutico de las plantas en sus diversos aspectos, que en función a su evolución personal podrá en algún momento ser un buen curandero o un gran brujo.
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