Hace tiempo que este lugar se ha sumado a la lista de espacios abandonados en las últimas décadas por los humanos, permaneciendo únicamente viejas contrucciones en piedra y hórreos con maderas frágiles como palillos. El silencio se rompe y desde la frondosidad de sus campos se escuchan voces. Su silencio ha sido convertido en espiritualidad. La Fundación Chop Sup Tsang -organización no gubernamental sin ánimo de lucro, que trabaja para preservar y difundir las enseñanzas del budismo tibetano-
lunes, 15 de abril de 2013
UN BOSQUE GALLEGO EL PRIMER RETIRO BUDISTA
Un monje tibetano y un discípulo vigués promueven en el pueblo abandonado de ventoselo, en San Amaro (Ourense), un monasterio-universidad.
Hace tiempo que este lugar se ha sumado a la lista de espacios abandonados en las últimas décadas por los humanos, permaneciendo únicamente viejas contrucciones en piedra y hórreos con maderas frágiles como palillos. El silencio se rompe y desde la frondosidad de sus campos se escuchan voces. Su silencio ha sido convertido en espiritualidad. La Fundación Chop Sup Tsang -organización no gubernamental sin ánimo de lucro, que trabaja para preservar y difundir las enseñanzas del budismo tibetano-
Hace tiempo que este lugar se ha sumado a la lista de espacios abandonados en las últimas décadas por los humanos, permaneciendo únicamente viejas contrucciones en piedra y hórreos con maderas frágiles como palillos. El silencio se rompe y desde la frondosidad de sus campos se escuchan voces. Su silencio ha sido convertido en espiritualidad. La Fundación Chop Sup Tsang -organización no gubernamental sin ánimo de lucro, que trabaja para preservar y difundir las enseñanzas del budismo tibetano-
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